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Pacientes con cáncer abandonan la quimioterapia por ivermectina tras viralizarse afirmaciones sin pruebas
martes, mayo 12, 2026

Pacientes con cáncer abandonan la quimioterapia por ivermectina tras viralizarse afirmaciones sin pruebas

Botella de ivermectina junto a pastillas sobre una mesa médica, usada como símbolo del debate sobre tratamientos alternativos contra el cáncer.

El uso de ivermectina y fármacos antiparasitarios destinados originalmente a combatir gusanos y parásitos se ha disparado entre pacientes con cáncer después de que el actor Mel Gibson afirmara en un popular pódcast que podían curar tumores avanzados. Médicos y especialistas advierten sobre riesgos de toxicidad hepática, interacciones peligrosas y abandono de tratamientos con eficacia comprobada.

Una nueva controversia médica vuelve a poner en evidencia el impacto que pueden tener las redes sociales y las celebridades sobre las decisiones sanitarias de miles de personas. En Estados Unidos, las prescripciones de ivermectina y derivados benzimidazólicos —grupo al que pertenece el fenbendazol— prácticamente se duplicaron durante 2025, coincidiendo con la difusión masiva de declaraciones del actor Mel Gibson en el pódcast Joe Rogan.

Durante una entrevista emitida en enero de 2025 en el programa The Joe Rogan Experience, Gibson aseguró que tres amigos con cáncer metastásico en estadio 4 se habían curado tras consumir ivermectina y fenbendazol. El fragmento se viralizó rápidamente en plataformas como Facebook, Instagram, TikTok y X, acumulando decenas de millones de visualizaciones en pocas semanas.

El fenómeno no quedó limitado al debate digital. Un estudio publicado en JAMA Network Open confirmó que el interés por estos medicamentos se tradujo en un aumento real de las recetas médicas y del consumo entre pacientes oncológicos, alimentando la preocupación de especialistas en cáncer y salud pública.

El aumento de recetas preocupa a los investigadores

Los autores del trabajo analizaron las prescripciones emitidas en Estados Unidos durante los primeros siete meses de 2025 y las compararon con el mismo periodo de 2024. Los resultados mostraron que las recetas de ivermectina y derivados benzimidazólicos casi se duplicaron en apenas un año.

Entre pacientes con cáncer, el crecimiento fue todavía más pronunciado. Las personas con diagnósticos oncológicos recibieron más de 2,6 veces más recetas de estos compuestos respecto al año anterior. Los incrementos más notorios aparecieron entre hombres, personas blancas, adultos de entre 18 y 64 años y residentes del sur estadounidense, un perfil demográfico que coincide con buena parte de la audiencia habitual del pódcast de Rogan.

El estudio plantea que la viralización de testimonios anecdóticos en redes sociales puede influir directamente en la búsqueda de terapias alternativas, especialmente entre personas que enfrentan enfermedades graves y que buscan nuevas opciones cuando los tratamientos convencionales generan efectos secundarios intensos o perspectivas limitadas de curación.

Los investigadores también alertan sobre un fenómeno creciente: pacientes que recurren a medicamentos originalmente diseñados para otras patologías basándose en experiencias personales difundidas en internet y no en evidencia clínica sólida.

La tendencia también se extiende fuera de Estados Unidos

Especialistas europeos aseguran que el fenómeno ya se percibe en otros países. Desde el servicio belga My Cancer Navigator, una plataforma gratuita de orientación para pacientes con cáncer y sus familiares, explican que desde comienzos de 2025 han observado un incremento notable de consultas relacionadas con ivermectina, fenbendazol y mebendazol como posibles tratamientos contra el cáncer.

Liese Vandeborne y Gabry Kuijten, representantes de la organización, señalaron que no solo son los pacientes quienes preguntan por estos productos. Algunos médicos generales también han sido abordados por personas interesadas en recibir recetas, e incluso algunos profesionales han considerado prescribirlos.

Según explican, buena parte de la difusión ocurre en comunidades digitales y espacios vinculados a terapias alternativas. El fenbendazol, por ejemplo, es un antiparasitario aprobado únicamente para uso veterinario, pero se promociona en internet como una supuesta terapia anticancerígena pese a la ausencia de pruebas clínicas concluyentes en humanos.

Las especialistas sostienen que los pacientes suelen compartir recomendaciones entre sí en foros y redes sociales, donde abundan testimonios personales presentados como pruebas de eficacia. Este tipo de relatos puede resultar especialmente persuasivo para personas con diagnósticos avanzados o que han agotado tratamientos convencionales.

Riesgos de toxicidad y abandono de terapias probadas

Uno de los mayores temores de oncólogos y farmacólogos es que algunos pacientes decidan suspender tratamientos con eficacia comprobada para reemplazarlos por medicamentos cuya utilidad contra el cáncer no ha sido demostrada.

“El mayor riesgo clínico de la automedicación es la posible toxicidad hepática y las interacciones con otros medicamentos”, explicaron Vandeborne y Kuijten. También advirtieron que algunos pacientes podrían rechazar quimioterapia, inmunoterapia u otras terapias estándar con la esperanza de evitar efectos adversos y obtener resultados similares mediante ivermectina o fenbendazol.

La situación se vuelve aún más delicada cuando las sustancias son adquiridas por internet. Los especialistas alertan que muchos productos vendidos en plataformas digitales carecen de controles adecuados sobre composición, pureza o dosificación. En algunos casos, incluso se trata de formulaciones veterinarias no diseñadas para consumo humano.

El hígado aparece como uno de los órganos más vulnerables. La ivermectina y ciertos derivados benzimidazólicos pueden producir daño hepático, especialmente cuando se utilizan en dosis elevadas o combinados con otros medicamentos metabolizados por el mismo sistema enzimático.

Además, los pacientes oncológicos suelen recibir múltiples fármacos simultáneamente, incluyendo analgésicos, corticoides, inmunoterapias y agentes quimioterapéuticos. La introducción de sustancias no supervisadas puede alterar concentraciones plasmáticas y aumentar el riesgo de efectos secundarios graves.

Por qué estas teorías resultan convincentes

La popularidad de estos medicamentos no surgió de la nada. Parte de la confusión proviene de investigaciones preliminares en laboratorio que sí han mostrado ciertos efectos sobre células cancerosas.

Experimentos realizados en cultivos celulares y estudios con ratones han encontrado que ivermectina y fenbendazol pueden afectar algunos procesos biológicos vinculados al crecimiento tumoral. Estos resultados han sido suficientes para alimentar teorías en redes sociales y videos virales que presentan los hallazgos como si fueran pruebas definitivas de curación.

Sin embargo, los especialistas subrayan que existe una enorme diferencia entre observar un efecto en una placa de laboratorio y demostrar eficacia real en seres humanos. Miles de compuestos muestran actividad prometedora en células aisladas y nunca logran convertirse en tratamientos efectivos o seguros para personas.

Los propios investigadores del estudio publicado en JAMA Network Open remarcan que todavía existen muy pocos ensayos clínicos en humanos. Una pequeña investigación que combinó ivermectina con inmunoterapia en mujeres con cáncer de mama metastásico no encontró beneficios claros respecto a la inmunoterapia administrada sola.

Hasta ahora, ninguna gran agencia reguladora del mundo ha aprobado ivermectina o fenbendazol como tratamiento contra el cáncer. Tampoco existen ensayos clínicos robustos que demuestren que puedan curar tumores avanzados o mejorar significativamente la supervivencia de los pacientes.

El papel de las redes sociales y las celebridades

La difusión de tratamientos alternativos a través de figuras mediáticas se ha convertido en un desafío creciente para la medicina contemporánea. Las declaraciones de celebridades suelen alcanzar audiencias masivas en cuestión de horas, especialmente cuando aparecen en programas de gran alcance digital.

En este caso, el impacto fue amplificado por la enorme popularidad del pódcast de Joe Rogan, uno de los más escuchados del mundo. El fragmento donde Mel Gibson hablaba sobre sus amigos enfermos se compartió repetidamente en distintas plataformas, acompañado de mensajes que sugerían la existencia de una supuesta “cura oculta” contra el cáncer.

Los especialistas advierten que los testimonios individuales tienen un enorme poder emocional, incluso cuando no aportan evidencia científica verificable. Para muchas personas, escuchar a alguien famoso relatar una aparente recuperación puede resultar más convincente que leer datos clínicos o estudios estadísticos.

Además, el cáncer es una enfermedad que genera miedo, incertidumbre y desesperación. Esa vulnerabilidad emocional facilita que algunos pacientes se aferren a alternativas que prometen soluciones simples o menos agresivas que los tratamientos convencionales.

Los investigadores consideran que las plataformas digitales han acelerado la propagación de desinformación médica, permitiendo que afirmaciones sin respaldo científico alcancen rápidamente a millones de personas en todo el mundo.

Los médicos piden diálogo en lugar de confrontación

Ante esta situación, especialistas y organizaciones de apoyo a pacientes recomiendan evitar respuestas agresivas o despectivas cuando una persona pregunta por ivermectina o fenbendazol.

“Muchas personas están asustadas después de un diagnóstico de cáncer y buscan recuperar cierto control sobre su situación”, señalaron Vandeborne y Kuijten. Según explican, rechazar inmediatamente estas inquietudes puede provocar que los pacientes oculten el consumo de estos productos a sus médicos.

Los expertos recomiendan mantener conversaciones abiertas y transparentes sobre lo que se sabe y lo que todavía no está demostrado científicamente. También insisten en la importancia de supervisar de cerca a quienes deciden consumir estos medicamentos para detectar posibles efectos adversos o interacciones peligrosas.

La estrategia, sostienen, debe centrarse en la información y el acompañamiento más que en la confrontación. En muchos casos, los pacientes buscan esperanza o alternativas complementarias, no necesariamente abandonar toda la medicina convencional.

Los autores del estudio estadounidense coinciden con esa visión. En sus conclusiones advierten que el crecimiento de estas terapias no probadas representa un reto creciente para oncólogos y sistemas sanitarios, especialmente en un contexto donde la información médica circula de manera descontrolada en redes sociales y plataformas digitales.

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