Una renta básica para todos en la Tierra podría duplicar el PIB y reducir las emisiones de carbono

Según el estudio, implementar una renta básica universal podría incrementar el PIB mundial en aproximadamente un 130 %, pasando de 125 billones a 288 billones de dólares.

Los investigadores han calculado que la implantación de una renta básica podría duplicar el producto interior bruto (PIB) mundial y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Se ha hablado y escrito mucho sobre la renta básica. Algunos la ven como una idea prometedora que podría combatir la pobreza, mientras que a otros les preocupa que su viabilidad financiera sea cuestionable y que pueda tener efectos negativos en el mercado laboral. En un nuevo estudio publicado en la revista Cell Reports Sustainability, los investigadores han vuelto a profundizar en este controvertido tema. Y los resultados demuestran que la renta básica podría no ser tan mala idea.

¿Qué es la renta básica?

La renta básica es una idea según la cual cada ciudadano o residente de un país recibe una cantidad fija del gobierno de forma regular, además de su propio salario. Su principal objetivo es proporcionar un nivel básico de seguridad financiera a todo el mundo (independientemente de su origen social o económico). La renta básica ofrece varias ventajas. Elimina el complicado sistema de subsidios y prestaciones, reduciendo considerablemente la burocracia. Además, la renta básica podría ser crucial para el futuro, sobre todo porque cada vez más personas pueden verse privadas de sus derechos debido a los continuos avances tecnológicos. Sin embargo, a pesar de las ventajas, también hay muchos detractores. Un argumento común es que haría a la gente perezosa. ¿Por qué ir a trabajar cuando se recibe una cantidad sustancial de dinero del gobierno cada mes?

Según un análisis reciente, distribuir dinero regularmente a todas las personas del mundo podría ser bueno para la economía y el clima. Incluso podría dar lugar a un aumento sustancial del producto interior bruto (PIB) mundial. Y al financiar la renta básica mediante impuestos sobre las emisiones de carbono, también podríamos reducir la contaminación ambiental. “Sugerimos que si combinamos la renta básica con la protección del medio ambiente, matamos dos pájaros de un tiro”, afirma el investigador U. Rashid Sumaila.

Subvenciones a la pesca

Sumaila cree que una renta básica podría resolver muchos problemas. Anteriormente, luchó activamente por acabar con las perjudiciales subvenciones a la pesca a escala mundial. Pero esto no solo ha reportado beneficios. De hecho, las personas que dependen de la pesca para su subsistencia, en el caso de los habitantes de los países en desarrollo, afirman que necesitan estas subvenciones. “Una posible solución a esto es dar a la gente una renta básica”, sugiere Sumaila. “De ese modo, podemos perseguir objetivos de sostenibilidad sin poner en peligro el sustento de la gente”.

Aplicar la renta básica no sería barata

Proporcionar una renta básica no es barato. El equipo de investigación calculó que cuesta 41 billones de dólares proporcionar una renta básica a toda la población mundial de 7700 millones de personas. Si solo las personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en los países menos desarrollados recibieran una renta básica, costaría unos 442 000 millones de dólares. Pero los beneficios son sustanciales. Si todos los habitantes del planeta recibieran una renta básica, podría producirse un aumento del PIB mundial de 163 billones de dólares, lo que representaría alrededor del 130 % del PIB actual.

Según el análisis, cada dólar invertido en implantar la renta básica podría generar hasta 7 dólares de impacto económico. ¿Por qué? Cuando se gasta un dólar, el dinero circulará por la sociedad: una parte se gastará en comida o alquiler, luego lo volverán a utilizar otros para sus propios gastos, y así sucesivamente. “El dólar se filtra en la sociedad”, afirma Sumaila. “Nuestros cálculos muestran que el impacto que cada dólar tiene en la economía será mucho mayor que su valor original”.

El equipo también estudió formas de financiar la renta básica. Y calcularon que gravar a los emisores de carbono podría generar unos 2,3 billones de dólares anuales. Esto bastaría para proporcionar una renta básica a todas las personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en los países menos desarrollados. Por cierto, Sumaila es consciente de que la introducción de impuestos sobre el carbono podría ser un reto. Aun así, cree que merece la pena planteárselo. “No nos centramos en gravar a todo el mundo, sino solo a quienes contaminan el medio ambiente”, subraya. “Deberían pagar por el daño que han causado”.

Los investigadores también sugieren opciones alternativas de financiación. Por ejemplo, la renta básica también podría pagarse con impuestos sobre la contaminación por plásticos. O con el dinero que actualmente se destina a subvenciones perjudiciales para el petróleo, el gas, la agricultura y la pesca. Con estos planteamientos se podrían abordar dos retos mundiales fundamentales: reducir los daños medioambientales y luchar contra la pobreza.

Ejemplos de su aplicación en el mundo real

Por cierto, la renta básica no es solo una idea sobre el papel; ya se está aplicando en algunas partes del mundo. Y varios ejemplos prácticos han demostrado los beneficios que puede aportar. En Indonesia, por ejemplo, la deforestación es mucho menor en los pueblos que reciben renta básica que en los que no la reciben.

Además, Sumaila subraya que la renta básica también puede ser un programa proactivo. Puede aumentar la resistencia de las comunidades ante crisis como pandemias o catástrofes naturales. “Durante la COVID-19, vimos cómo gobiernos de todo el mundo presentaban diversos programas para ayudar a las personas que perdían repentinamente sus ingresos debido a la pandemia”, señala Sumaila. “Si entonces hubiera existido la renta básica, no habríamos tenido que actuar tan precipitadamente”.

En resumen, el estudio muestra cómo la renta básica puede aportar una posible solución a varios retos a los que nos enfrentamos en el mundo actual. ¿Pero si los países están realmente dispuestos a ello? El tiempo lo dirá.

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