Las orugas podrían detectar depredadores a través de sus pelos

El estudio demuestra que las orugas pueden detectar la presencia de depredadores como las avispas mediante la percepción de los campos eléctricos generados por estos.

Una nueva investigación revela que los pelos de las orugas son más sensibles a los campos eléctricos generados por sus enemigos naturales, como los insectos voladores. Esto indica que pueden detectar a esos enemigos utilizando sus pelos. Al menos, cuando no les estorbamos.

Así lo escriben investigadores en la revista PNAS. Se basan en experimentos en los que primero comprobaron cuánta carga estática llevan las avispas. Después utilizaron modelos informáticos para predecir la intensidad del campo eléctrico que genera una avispa de este tipo cuando se acerca a una oruga desprevenida. Una vez que los investigadores lo tuvieron claro, recogieron orugas de la mariposa vieira y del pavo real diurno, entre otras, y las expusieron al campo eléctrico generado por una avispa que pasaba. Como respuesta, observaron una “reacción defensiva” de las orugas. Por ejemplo, algunas orugas permanecieron enroscadas o inmóviles durante más tiempo. Según los investigadores, esto sugiere claramente que “las orugas son capaces de detectar los campos eléctricos emitidos por los depredadores y percibirlos también como una amenaza”.

Estática en sus cuerpos

“Sabemos que muchos animales, al moverse por su entorno, acumulan de forma natural electricidad estática en sus cuerpos”, explica el investigador Sam England. “Y que esta electricidad estática puede atraer y repeler otros objetos cargados. En concreto, sabíamos que los pelos de los insectos pueden moverse debido al campo eléctrico que emiten los objetos cargados estáticamente. Algo parecido a lo que ocurre cuando un globo estático hace que se muevan los pelos de la cabeza. Y eso nos planteó la siguiente pregunta: ¿y si un animal presa, como una oruga, pudiera detectar a sus depredadores percibiendo el campo eléctrico que generan? ¿Podría la carga estática de un depredador, como una avispa, atraer y repeler los pelos de una oruga lo suficiente como para informarle de que se acerca una avispa?”.

Así que la respuesta parece ser “sí”. Y eso es extraordinario. “En este estudio, presentamos el primer ejemplo de un animal que puede detectar a un depredador fijándose en la electricidad estática que desprende”, afirma England. “Revela toda una nueva dimensión en lo que se refiere a la interacción entre depredadores y presas en tierra”.

Motivo de preocupación

Pero también es en cierto modo motivo de preocupación. Porque lo que England y sus colegas también concluyen en su estudio es que las orugas también son muy sensibles a los campos eléctricos generados por las líneas de alta tensión y otros dispositivos electrónicos. Esto sugiere que podríamos estar dificultando la detección de depredadores por parte de las orugas. Porque con las líneas eléctricas y otros equipos electrónicos creamos mucho “ruido eléctrico” que puede dificultar que las orugas capten la señal de los depredadores. Las investigaciones posteriores tendrán que demostrar si esto es así.

Por cierto, los investigadores suponen que las orugas no son ni mucho menos las únicas que pueden detectar a los depredadores a partir del campo eléctrico que generan. “Es muy probable que se trate de una habilidad muy extendida, especialmente entre insectos y otros animales pequeños, como arañas y escorpiones”, especula England.

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