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El peligro de consumir demasiadas proteínas: el vínculo con problemas cardíacos y vasculares
viernes, febrero 23, 2024

El peligro de consumir demasiadas proteínas: el vínculo con problemas cardíacos y vasculares

Los investigadores destacan la importancia de encontrar un equilibrio en la ingesta de proteínas, sugiriendo que existe un posible “punto dulce” entre el 15 % y el 22 % de las calorías diarias. Este punto óptimo podría maximizar los beneficios, como la creación de tejido muscular, mientras se evitan los efectos perjudiciales para la salud cardiovascular.

Los musculosos que van al gimnasio lo juran: se devoran botes enteros de proteínas, pero ¿es realmente tan saludable? Investigadores estadounidenses están revisando la idea de que si deberíamos comer o no tantas proteínas. Al fin y al cabo, todo en exceso no es bueno.

Una dieta rica en proteínas, en la que más de una quinta parte de las calorías consisten en proteínas, aumenta el riesgo de arteriosclerosis y, por tanto, de enfermedades cardiovasculares, según el estudio, que combina los resultados de pruebas con seres humanos, experimentos con ratones y con células animales en placas de Petri.

Concluye que obtener más del 22 % de las calorías a partir de proteínas provoca una mayor activación de las células inmunitarias que intervienen en la formación de placas ateroscleróticas, es decir, las acumulaciones de grasa en las paredes de las arterias que hacen que pase menos sangre por ellas. Posteriormente, también suele depositarse calcio en las placas, de ahí el nombre de arteriosclerosis.

Leucina, todo en exceso no es bueno

Además, los científicos de la Universidad de Pittsburgh demostraron que concretamente un aminoácido (la leucina) desempeña un papel fundamental en el desarrollo y empeoramiento del endurecimiento de las arterias. “Nuestra investigación demuestra que no hay que exagerar con el consumo de proteínas para aumentar la masa muscular, por ejemplo, o para la salud en general. Una dieta rica en proteínas no es una panacea. Incluso puede causar daños irreparables en los vasos sanguíneos”, afirma Babak Razani, investigador principal y cardiólogo de Pittsburgh.

“Esperamos que este estudio inicie una conversación sobre los consejos dietéticos generales y personalizados. Ajustar la dieta tiene un impacto directo en el funcionamiento del organismo a nivel molecular y es posible reducir el riesgo de todo tipo de enfermedades”.

El estadounidense medio consume muchas proteínas, principalmente de origen animal. Como resultado, casi una cuarta parte de la población estadounidense supera el límite del 22 % de proteínas en la dieta. Esta tendencia se debe en gran medida a la idea de que las proteínas son esenciales para una vida sana, afirma Razani. Pero cada vez hay más pruebas científicas de que un exceso de proteínas no es bueno para la salud a largo plazo.

Los macrófagos: el punto medio 

Los investigadores analizaron lo que ocurría a nivel celular cuando la ingesta de proteínas era demasiado elevada en humanos, ratones y en cultivos celulares. “En nuestros experimentos demostramos que los aminoácidos, que en realidad son los componentes básicos de las proteínas, pueden causar enfermedades a través de mecanismos de señalización específicos y luego también cambiar el metabolismo de estas células”, explica la investigadora Bettina Mittendorfer. “Por ejemplo, vemos que unas pequeñas células inmunitarias del sistema vascular, llamadas macrófagos, pueden provocar la calcificación arterial”.

Estos macrófagos se encargan de limpiar los residuos celulares, pero cuando una persona ingiere demasiadas proteínas, este proceso se interrumpe. Se produce una acumulación de glóbulos blancos muertos en el interior de las paredes vasculares, un auténtico “cementerio de fagocitos”. Con el tiempo, esto empeora las placas en las venas y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

La leucina, un aminoácido presente en alimentos de origen animal como la ternera, los huevos y la leche, parece ser el principal responsable de la activación anormal de los macrófagos y del riesgo de arteriosclerosis. Pero todavía hay muchas cosas que no están claras, dijo Razani. Por ejemplo, ¿qué ocurre cuando alguien obtiene de las proteínas entre el 15 % (como recomienda el centro de nutrición del USDA) y el 22 % de sus calorías diarias? ¿Existe un “punto medio” en el que los beneficios, como la creación de tejido muscular, son óptimos, al tiempo que se evitan los efectos perjudiciales? Este conocimiento es especialmente relevante en los hospitales. Los dietistas suelen recomendar alimentos ricos en proteínas a los pacientes más enfermos, para que mantengan su masa muscular y su fuerza en la medida de lo posible.

Razani explica que existen grandes diferencias en los niveles de leucina entre las dietas a base de proteínas vegetales y animales. Esto puede suponer una gran diferencia para la salud. “Sugiere claramente que aumentar ciegamente la ingesta de proteínas es un error. En su lugar, es mejor considerar la dieta en su conjunto. Los nutricionistas deberían sugerir comidas equilibradas que no tengan el desagradable efecto secundario de aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los dietistas deberían prestar especial atención a las personas con riesgo cardiovascular”.

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