Científicos descubren un tesoro microbiano en las profundidades de una mina de oro olvidada

En las profundidades de la mina de oro olvidada, los microbios revelaron sus roles únicos: algunos son minimalistas, contentos con una tarea, mientras que otros, los maximalistas, son flexibles y listos para cualquier desafío. La vida microbiana subterránea parece tener sus propias versiones de minimalismo y maximalismo, un recordatorio intrigante de la diversidad incluso en los lugares más inexplorados.

En las profundidades del subsuelo, el equipo tropezó con restos de extraños microbios. Y algunos de estos recién descubiertos son incluso desconocidos para la ciencia. Estos microbios, ocultos en las entrañas de una mina olvidada, revelan secretos que desafían nuestro entendimiento científico

Sabemos que muy por debajo de la superficie de la Tierra, esta rebosa de microbios. De hecho, es probable que haya tantos que la biomasa total supere a la de todos los océanos juntos. A pesar de esta abundancia, la vida a estas profundidades es de difícil acceso, por lo que solo se conoce parcialmente. 

Pero los investigadores están cambiando esta situación. Gracias a una antigua mina de oro en las Colinas Negras del estado norteamericano de Dakota del Sur, los científicos han podido echar un vistazo a este mundo todavía bastante inexplorado. Y esto está dando lugar a algunos descubrimientos sorprendentes.

Vida microbiana, 600 genomas microbianos

Los investigadores recogieron los llamados “fluidos de fracturación” (fluidos que contienen agua y gases disueltos) perforando agujeros en las rocas de la mina de oro. Algunos de estos fluidos tienen hasta 10 000 años de antigüedad. El interés de los investigadores por los fluidos de fractura se debe a una buena razón: están repletos de vida microbiana. En total, el equipo recogió ocho muestras de distintos lugares de la mina, desde la superficie hasta 1,5 kilómetros de profundidad. Esta serie de muestras permite conocer la variación de la vida microbiana a distintas profundidades bajo tierra.

Una vez en el laboratorio, las muestras se analizaron secuencialmente. Y los resultados mostraron que los investigadores habían encontrado hasta 600 genomas microbianos. De estos 600 genomas examinados, el equipo distinguió 50 tipos diferentes de microbios y otros 18 que se cree que pertenecen a una nueva especie.

El estudio amplía enormemente nuestro conocimiento del mundo bajo nuestros pies. “El mundo subterráneo profundo es enorme”, afirma Magdalena Osburn, directora de la investigación. “Es un espacio inmenso y de difícil acceso. Utilizamos la mina de oro como una especie de pasadizo a este mundo. Lo que hace poderosa nuestra investigación es que recogimos mucho material genético, sobre todo de grupos de microbios poco estudiados. Con ese ADN podemos entender qué organismos viven bajo tierra y qué hacen. A menudo son organismos difíciles de cultivar en el laboratorio o de estudiar en entornos tradicionales. Incluso se les ha llamado ‘materia oscura microbiana’ porque sabemos muy poco de ellos”.

Minimalistas y maximalistas

Según Osburn, la mayoría de los microbios descubiertos pueden dividirse en dos categorías: “minimalistas” y “maximalistas”. Y estos dos tipos difieren enormemente. Por ejemplo, los minimalistas pueden comer lo mismo durante todo el día, mientras que los maximalistas comen cualquier cosa que esté a su alcance. “Los minimalistas son muy simples y solo saben hacer una cosa muy bien”, explica Osburn. “Suelen compartir sus recursos con ‘amigos’ que también tienen tareas especializadas. En resumen, colaboran eficazmente sin duplicar el trabajo. Por otro lado, están los maximalistas, que son flexibles y pueden hacer cualquier cosa. Siempre están dispuestos a utilizar todos los recursos disponibles. Por ejemplo, si hay una oportunidad de producir energía o cambiar una molécula, lo hacen. Si observamos su material genético, vemos que tienen muchas opciones. Si no hay suficientes nutrientes, pueden incluso fabricar su propia comida”.

Vida potencial en Marte

El nuevo estudio no solo amplía nuestra comprensión de los microbios de las profundidades subterráneas, sino que también apunta a la vida potencial que podríamos descubrir en Marte. Dado que los microbios viven de los recursos que se encuentran en las rocas y el agua separadas físicamente de la superficie, existe la posibilidad de que estos organismos puedan incluso sobrevivir en las capas profundas y polvorientas de Marte. “Me emociono mucho cuando veo indicios de actividad microbiana haciendo de las suyas sin nosotros, sin plantas, sin oxígeno y sin atmósfera”, afirma Osburn. “Esa vida podría muy bien existir a grandes profundidades en Marte o incluso en los océanos de lunas heladas. Estas formas de vida nos dan pistas sobre lo que podría estar viviendo en otros lugares de nuestro sistema solar”.

Pero los hallazgos también tienen implicaciones para nuestro propio planeta. Por ejemplo, las empresas investigan actualmente si es posible almacenar dióxido de carbono bajo tierra. Mientras exploramos estas opciones, Osburn nos recuerda que no debemos olvidar a los microbios que viven aquí. “Tenemos que tener en cuenta la vida en las profundidades del subsuelo y comprender cómo pueden afectarla las actividades humanas, como la extracción y el almacenamiento de CO₂”, advierte. “Por ejemplo, si almacenamos CO₂ bajo tierra, hay microbios que pueden convertirlo en metano. Tenemos que ser muy conscientes de que existe una biosfera subterránea que, dependiendo de su alteración, podría tener efectos sobre la superficie de la Tierra”.

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