Los bonobos parecen tener una convivencia pacífica con sus vecinos, y no como los chimpancés

Curiosamente, a pesar de compartir un 98 % de ADN con los humanos, los bonobos, a diferencia de los chimpancés, prefieren interactuar con miembros específicos de otros grupos que exhiben comportamientos similares. Esta preferencia selectiva revela una complejidad en sus relaciones sociales y desafía la noción de interacción indiscriminada entre grupos en la naturaleza.

En numerosas ocasiones, se parte de la premisa de que la hostilidad y la violencia entre grupos son elementos intrínsecos a la naturaleza humana; no obstante, un estudio exhaustivo sobre el comportamiento de los bonobos desafía esta concepción, revelando patrones divergentes en la interacción grupal de esta especie en comparación con la noción comúnmente aceptada.

Los científicos suelen estudiar a nuestros parientes más cercanos, como los chimpancés y los bonobos, para comprender mejor cómo evolucionamos como humanos. De este modo, intentan comprender cómo surgieron y se desarrollaron a lo largo de la evolución rasgos como la cooperación y el conflicto. 

En los chimpancés, donde se ha realizado la mayor parte de la investigación, las relaciones entre los distintos grupos tienden a ser hostiles. Esto ha dado lugar a la idea de que la hostilidad y la violencia entre grupos es algo que también forma parte natural del comportamiento humano. Pero, ¿es esto cierto?

Cooperación entre bonobos

Recientes investigaciones se han centrado en el bonobo, uno de nuestros parientes más cercanos que, a diferencia del chimpancé, no ha sido estudiado tan extensamente. Y no es de extrañar. Es muy difícil estudiar a los bonobos en peligro de extinción en su hábitat natural, ya que solo se encuentran en zonas remotas y en gran parte inaccesibles de la República Democrática del Congo. Sin embargo, los investigadores lo han conseguido gracias a la ayuda de los habitantes de Kokolopori.

Tras una larga observación de los grupos de bonobos, los investigadores llegaron a un descubrimiento sorprendente. En efecto, cuando los grupos de bonobos se reúnen, suelen salir juntos, descansar juntos y compartir la comida. Entre estos bonobos, los investigadores tampoco observaron peleas encarnizadas, que sí suelen producirse entre chimpancés. “Resulta sorprendente la tolerancia entre miembros de grupos diferentes”, afirma la investigadora Liran Samuni. “Esta tolerancia permite a los bonobos trabajar juntos formando alianzas y compartiendo la comida, por ejemplo. Esto contrasta mucho con lo que vemos en los chimpancés”.

Por cierto, el estudio demuestra que los bonobos no interactúan indiscriminadamente con cualquier grupo. Interactúan principalmente con determinados grupos cuidadosamente seleccionados. “Prefieren interactuar con miembros concretos de otros grupos que muestran un comportamiento similar”, explica el investigador Martin Surbeck. “Esto da lugar a fuertes vínculos entre los monos prosociales. Esos fuertes vínculos son también esenciales para la cooperación que vemos en las sociedades humanas”.

Cooperación entre humanos

En nuestro caso, la cooperación humana es posible gracias a nuestras costumbres, tradiciones y normas sociales. Y el hecho de que la gente coopere es muy importante. Permite intercambiar ideas, difundir innovaciones y aumentar los conocimientos. Las redes humanas fomentan el intercambio de recursos, lo que se traduce en el comercio de materiales y bienes para compensar la escasez. Sorprendentemente, los bonobos también comparten recursos entre sí, pero sin una fuerte influencia cultural.

Pacíficos a diferencia de los chimpancés

En resumen, el estudio demuestra que los bonobos, a diferencia de los chimpancés, se llevan bien con sus vecinos. Y eso es bastante sorprendente. Aunque chimpancés y bonobos viven en grupos sociales similares, muestran diferencias fundamentales en cómo se llevan entre ellos. Además, el estudio refuta la idea de que solo los humanos son capaces de formar colaboraciones fuertes y estratégicas y de compartir recursos con los demás. “Los bonobos también demuestran que es posible mantener relaciones pacíficas con otros grupos y cooperar de forma amistosa, lo cual no es, por tanto, algo exclusivamente humano”, afirma Surbeck.

Por tanto, los hallazgos arrojan una nueva luz sobre el asunto. “Estudiar la cooperación en una especie cercana al ser humano ayuda a cuestionar las ideas existentes o, al menos, a comprender mejor las condiciones que favorecen la cooperación entre grupos”, argumenta Samuni. Según el equipo, entre otras cosas, los resultados cuestionan la idea de que la cooperación entre grupos solo puede darse con normas culturales y reglas sociales. Además, los bonobos demuestran que las peleas constantes entre grupos vecinos no están ancladas en nuestra propia evolución. ¡Qué suerte tenemos!

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