¿La leche materna es mejor que el biberón? Estudio revela que estimula el cerebro de los bebés

El poder del myo-inositol en la leche materna: Estimulando el desarrollo cerebral de los bebés y abriendo puertas a la investigación de trastornos mentales en adultos

Dar el pecho no siempre es fácil. Y muchos de los que optan por el biberón piensan: “Yo también crecí con eso”. Sin embargo, hay estudios que demuestran que un tipo especial de molécula de azúcar de la leche materna es esencial para el desarrollo del cerebro. Y también puede ser buena para los ancianos.

Esto parece dar al bebé amamantado una ventaja en términos de desarrollo cerebral. Pero también hay esperanza para los que optan por el biberón: los investigadores están convencidos de que esta nueva información puede servir para producir una leche artificial aún mejor. 

Además, según los científicos, será interesante seguir investigando el papel que desempeña esta molécula de azúcar en el cerebro durante el envejecimiento. De hecho, las personas que sufren trastornos mentales presentan niveles anormales de esta sustancia en la sangre.

Myo-inositol: barrera hematoencefálica

La sustancia en cuestión es el myo-inositol, una molécula de azúcar que apenas se encuentra en la leche de vaca, pero sí en la leche materna humana. Especialmente en los dos primeros meses tras el nacimiento, este micronutriente destaca en la leche materna. El myo-inositol también se encuentra de forma natural en ciertos cereales, salvado, judías, cítricos y melones.

La investigación demostró que en el cerebro del bebé se forman gran cantidad de nuevas sinapsis (conexiones neuronales) bajo la influencia de esta sustancia. Los científicos también observaron un aumento del tamaño de las sinapsis, lo que indica una conexión más fuerte. En este caso, no importa el origen étnico o la procedencia de la madre. Muestras de lactantes de Ciudad de México, Shanghái y Cincinnati mostraron lo mismo.

“La formación y el perfeccionamiento de las conexiones entre las células cerebrales y las regiones del cerebro dependen de factores genéticos y ambientales, pero también de las experiencias que uno tiene como ser humano”, afirma el neurólogo de Yale Thomas Biederer.

Nuestra dieta es uno de los factores ambientales que se presta perfectamente a la investigación. Esta sugiere que el cerebro de un bebé es especialmente sensible a los nutrientes ingeridos en los primeros meses, porque la barrera hematoencefálica (que impide la entrada de toxinas y bacterias en el cerebro, por ejemplo) es más permeable. Así, las pequeñas moléculas de los alimentos pueden pasar más fácilmente de la sangre al cerebro.

Leche materna dinámica

“Es asombrosa la complejidad y riqueza de la leche materna humana”, afirma Biederer. “Parece firmemente que la composición de la leche materna se adapta dinámicamente en los meses posteriores al nacimiento, y de esta forma se gestionan las distintas etapas del desarrollo del cerebro joven”. Señala que las mujeres de todo el mundo tienen niveles similares de myo-inositol en la leche materna. Esto aporta pruebas adicionales a la afirmación de que esta sustancia desempeña un papel importante en el desarrollo del cerebro humano.

Por ello, los investigadores recomiendan añadir myo-inositol a los alimentos artificiales para bebés. “Para que los bebés que no tienen acceso a la leche materna sigan recibiendo suficiente cantidad de esta sustancia”, explica Biederer.

Anomalías en trastornos mentales

Investigaciones anteriores demostraron que los niveles de inositol en el cerebro disminuyen lentamente a medida que los niños crecen, pero esto no ocurre en la misma medida en todas las personas. En adultos, se han medido niveles de inositol inferiores a los normales en personas con trastorno bipolar o depresión grave. Las anomalías genéticas relacionadas con el myo-inositol se han relacionado con la esquizofrenia. Curiosamente, se han detectado niveles más elevados de inositol en enfermos de Alzheimer y personas con síndrome de Down. Sin embargo, el investigador cree que es demasiado pronto para recomendar el uso del myo-inositol también en adultos. “Aún no tenemos ni idea de por qué los niveles de inositol son más bajos o más altos en personas con determinados trastornos psiquiátricos”.

Muchos interrogantes

En consecuencia, quedan muchas preguntas sobre la mesa: ¿es la falta de inositol en personas deprimidas y bipolares una razón importante de su enfermedad o es un efecto secundario de los fármacos que toman para ello? ¿El alto contenido del micronutriente en personas con Alzheimer y síndrome de Down significa que un exceso de myo-inositol es un problema? ¿Cuál es el nivel óptimo de inositol en el cerebro en las distintas etapas de la vida? “Mis colegas y yo seguimos investigando el myo-inositol y otros micronutrientes que afectan a las células cerebrales y su conectividad. Esperamos que esto nos lleve a comprender mejor la interacción entre nuestra dieta y las anomalías cerebrales relacionadas con la edad”, concluye Biederer.

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