Asombroso hallazgo: se descubre un nuevo tipo de milpiés en Los Ángeles

Una criatura transparente y sinuosa de 486 patas: descubrimiento del milpiés vidrioso en los ángeles que fascina a la ciencia y revela un mundo subterráneo por explorar.

Hay milpiés de todas las formas y colores. Estos insectos cautivan la imaginación por su gigantesco número de extremidades. Se siguen descubriendo nuevas especies. A la vuelta de la esquina de una sucursal de Starbucks en Los Ángeles, un espécimen muy especial se mostró por primera vez a la ciencia.

El milpiés de Los Ángeles hace honor a su nombre. Este diminuto artrópodo es tan largo como un clip, pero tan fino como la mina de grafito de un lápiz. Es translúcido y sinuoso como el tentáculo de una medusa. La criatura se esconde en el suelo excavando unos 10 centímetros, emite sustancias químicas peculiares y es ciega. 

El milpiés se orienta gracias a las antenas de su cabeza. Hay que escudriñar un poco, pero observando al milpiés de Los Ángeles al microscopio, acabamos contando nada menos que 486 patas que permiten a esta peculiar criatura propulsarse.

Un mundo por descubrir bajo nuestros pies

“Es asombroso pensar que estos milpiés pululan por las grietas y hendiduras más estrechas y entre los guijarros más diminutos bajo nuestros pies, justo en medio de la metrópolis de Los Ángeles”, afirma el entomólogo Paul Marek. El estadounidense forma parte del equipo que investigó el Illacme socal, como se llama científicamente el animal. “Está claro que aún queda un mundo por descubrir bajo tierra. Estamos ocupados cartografiándolo todo lo posible”.

El milpiés de Los Ángeles encaja en la familia de otros milpiés hallados en California, como el Illacme plenipes, descubierto en 1926 y que, con sus 750 patas, era conocido hasta hace poco como el animal con más extremidades. Solo fue desbancado de su trono en 2021 por un milpiés australiano en el que se contaron nada menos que 1306 patas.

Los milpiés se dan un festín de materia orgánica muerta. “Sin los milpiés, los humanos estaríamos hasta el cuello”, afirma Marek. “Nos gustaría saber más sobre estas especies que desempeñan un papel ecológico muy importante. Así podremos protegerlas mejor. Y esto es una contrapartida. A cambio, la naturaleza nos protege de todo tipo de peligros que nos acechan”.

Ciencia ciudadana en acción

Los investigadores dieron con el animal a través de un envío a la aplicación iNaturalist de los naturalistas Cedric Lee y James Bailey, que recogían caracoles en un parque cercano al condado de Orange hace cuatro años. Tras la secuenciación del ADN, el equipo pudo afirmar con certeza que se trataba de una especie totalmente nueva de milpiés. Lee, investigador de Berkeley, ya ha descubierto y documentado unas 30 nuevas especies de milpiés en California. Afirma que a menudo se descuidan los microorganismos en la búsqueda de nueva vida, pero nuevas herramientas como la app iNaturalist hacen posible que los ciudadanos de a pie echen una mano a la ciencia. “No tenemos ni idea de lo que hay ahí fuera”, dice Lee. “Hay todas estas especies no descritas que literalmente pululan bajo nuestros pies”.

Carrera contrarreloj

Los científicos calculan que hay unos 10 millones de especies animales en la Tierra, de las que solo se han descubierto un millón hasta la fecha. “En lo que respecta a las especies de insectos y pequeños animales de todo el mundo, es mucho más lo que desconocemos que lo que sabemos”, explica el entomólogo Brian Brown, del Museo de Historia Natural de Los Ángeles. Calcula que en la ciudad hay unas 20 000 especies de insectos, tanto descubiertas como por descubrir. Pero teme por la biodiversidad. El cambio climático y la introducción de especies exóticas amenazan su supervivencia. “Va a hacer falta mucho tiempo y esfuerzo para salvar y documentar estas especies antes de que se extingan”, se muestra preocupado.

“Tenemos que invertir en parques locales. Es importante conservar el mayor espacio verde posible, aunque esté rodeado de bloques de viviendas y aparcamientos. Necesitamos saber qué vida hay en el suelo para poder protegerla y utilizarla como solución para los tiempos enormemente difíciles que se avecinan”, concluye el director del Instituto de Biodiversidad de California, Daniel Gluesenkamp.

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