Raro, pero cierto: el omega-3 protege a las abejas de pesticidas

Descubrimiento asombroso: El poder del omega-3 para contrarrestar los efectos tóxicos de los pesticidas en las abejas, salvaguardando su salud y la biodiversidad

Los pesticidas matan de forma natural no solo a los insectos que arruinan los cultivos; otros animales, como las abejas, también sufren considerablemente las toxinas agrícolas. Una gran noticia, pues, que nuestras amigas, las abejas, se beneficien de un remedio rico en ácidos grasos omega-3.

Las poblaciones de abejas llevan años sometidas a una fuerte presión, en parte debido a los efectos destructivos de los neonicotinoides, un grupo de insecticidas neuroactivos. Estos productos fueron inventados por la petrolera Shell en los años ochenta y desarrollados por la empresa química Bayer a partir de los noventa. 

El pesticida daña las mitocondrias de las abejas, una parte crucial de casi todas las células animales y vegetales, que proporciona energía a la célula.

El veneno nervioso es nocivo para humanos y animales

En todo el mundo, un número incalculable de abejas y otros importantes polinizadores siguen muriendo a causa de este veneno nervioso, que también puede tener terribles consecuencias en los seres humanos tras su ingestión. Una investigación de 2012 ya demostró que el pesticida imidacloprid daña el desarrollo cerebral de los niños no nacidos y que el ser humano medio ingiere entre 1 y 2 miligramos diarios de la toxina agrícola a través de verduras, frutas, patatas, arroz y té. En 2018, el imidacloprid fue prohibido en la Unión Europea. Sin embargo, sigue siendo uno de los insecticidas más utilizados en todo el mundo.

Catástrofe ecológica: reforzar el sistema inmunitario

Científicos canadienses llevan años cartografiando los peligros de los pesticidas para humanos y animales. Buscan posibles soluciones para combatir el envenenamiento de insectos como la abeja melífera. La abeja es un eslabón indispensable en la naturaleza por su función de polinizadora de las plantas. 

“Los pesticidas son una gran amenaza para las poblaciones de insectos y esto es un problema porque los insectos están en el corazón de los ecosistemas. Mantienen el equilibrio de la naturaleza y aportan diversidad. La pérdida de biodiversidad de insectos puede provocar una catástrofe ecológica”, afirma Hichem Menail, investigador de New Brunswick (Canadá). “El número de polinizadores está disminuyendo en muchos lugares del mundo debido al uso de venenos agrícolas. Esto no solo es dramático para los insectos y el medio ambiente, sino también un grave problema para los agricultores y sus cultivos y, en última instancia, para los pobres de los países en desarrollo, que tienen más dificultades para conseguir alimentos debido al aumento de los precios de la comida”.

Por eso es importante hacer algo al respecto. “Los neonicotinoides se encuentran entre los insecticidas más tóxicos y dañinos del mundo. Se siguen utilizando ampliamente en la agricultura en gran parte del mundo y, por tanto, se encuentran en grandes cantidades en la naturaleza, tanto en el suelo como en las aguas superficiales. Por tanto, es prácticamente imposible evitar que las abejas entren en contacto con este veneno nervioso y acaben envenenadas por él”, explica Menail. “Por ello, estamos investigando estrategias para mejorar el sistema inmunitario y el metabolismo de las abejas melíferas, de modo que puedan crear un amortiguador contra la ingestión de la toxina maligna”.

El omega-3 como protector

El equipo canadiense investigó el efecto de un aceite con ácidos grasos omega-3 sobre la exposición a largo plazo a los neonicotinoides. Para ello, dividieron a las abejas melíferas en tres grupos: abejas a las que se administró jarabe de sacarosa con pesticidas, abejas a las que se administró jarabe de sacarosa con aceite de ahiflor y abejas a las que se administró jarabe de sacarosa con pesticidas además de aceite de ahiflor. Al cabo de 25 días, se compararon las mitocondrias de los insectos.

“Nuestros resultados confirmaron nuestra hipótesis sobre el efecto amortiguador del imidacloprid en la producción de energía de las mitocondrias”, dice Menail. “Fue estupendo comprobar que el aceite de ahiflor tenía un efecto positivo directo en las abejas. El grupo que había recibido tanto la toxina agrícola como los ácidos grasos omega-3, 6 y 9 presentaba casi los mismos valores mitocondriales que el grupo de control”.

Suplementos para las abejas

Hay planes para introducir en las abejas el aceite de ahiflor con el fin de aumentar el tamaño y la salud de las poblaciones. “Creemos que es una forma muy buena de echar una mano a la naturaleza. La producción de energía de las abejas puede volver a valores saludables gracias al aceite de coliflor. Las mitocondrias vuelven a producir más energía, lo que mejora el sistema inmunitario y la forma física general de las abejas melíferas”, concluye Menail.

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