Los asustadizos se comprometen más contra el cambio climático, ¿pero por qué?

El miedo sirve para algo: las personas asustadas son más propensas a comprometerse con la acción climática. La influencia del miedo en la conciencia ambiental y la acción climática: Descubriendo el impulso de las emociones para un compromiso sostenible

El miedo es mal consejero, se suele decir. Pero no siempre: esta molesta emoción significa una buena noticia para nuestro planeta, ya que se ha descubierto que las personas que tienen miedo por naturaleza son más propensas a comprometerse con la acción por el clima.

En realidad es bastante lógico: si te asustas con facilidad, te preocupará más el calentamiento global que si tienes una personalidad más relajada. Así lo demostró el profesor canadiense de biología y psicología Gary Pickering. “Si estás concienciado con el medio ambiente y tienes una personalidad ansiosa, es mucho más probable que tomes medidas para combatir el cambio climático”, afirma el investigador. 

Pickering, en su laboratorio de la Universidad de Brock, investiga la relación entre la conciencia medioambiental, la acción por el clima y el carácter. Esto le resulta muy útil: le ayuda a averiguar qué motiva o impide a la gente tomar decisiones respetuosas con el medio ambiente en la vida cotidiana.

Hábitos respetuosos con el clima

En estudios anteriores ya exploró hasta qué punto los jóvenes están dispuestos a adaptar su estilo de vida para combatir el cambio climático. Su equipo también investigó el papel de la autoconfianza en distintos tipos de acciones conscientes del medio ambiente. Su última investigación va un paso más allá. Utilizando el recién desarrollado test de personalidad HEXACO, Pickering intentó averiguar qué factores impulsan a la gente, por ejemplo, a separar sus residuos, reutilizar objetos, coger el transporte público o comer menos carne roja.

Voluntad de cambio

La escala HEXACO de Pickering consta de seis rasgos clave de personalidad: honestidad y modestia, estabilidad emocional, extraversión, amabilidad, diligencia y apertura a las experiencias. Estas categorías se dividen a su vez en subcategorías de rasgos.

Para su estudio, Pickering y su equipo sometieron a 336 canadienses a un cuestionario sobre sus normas y valores medioambientales y hasta qué punto habían ajustado su comportamiento en los últimos años debido al avance del cambio climático. 

Alrededor del 81 % de los participantes indicaron que el clima les motivaba a cambiar su comportamiento, y el 37 % de ellos consideraba que el calentamiento global provocado por el hombre era un “factor importante” en sus decisiones cotidianas.

El miedo es el mayor factor de predicción

Los investigadores descubrieron que el miedo era el factor que más influía tanto en la concienciación medioambiental como en la acción por el clima. “Para las personas con una fuerte conciencia medioambiental, una cierta cantidad de miedo puede motivarlas a cambiar su comportamiento, pero hay un límite. Demasiado miedo puede paralizar a las personas y, en última instancia, llevarlas a la inactividad”, explica Pickering. El investigador distingue entre la ansiedad como rasgo de personalidad y la ansiedad “situacional”. Señala que, aunque todo el mundo experimenta ansiedad en determinadas circunstancias, a algunas personas les invade la ansiedad mucho más rápido y con mayor frecuencia desde que nacen, incluso en situaciones en las que a otras no les afecta en absoluto.

El estudio puso de manifiesto otros rasgos de personalidad que se correlacionan con la conciencia ambiental. Además de la ansiedad, son la diligencia, la hipersensibilidad (ser sentimental), el perfeccionismo, la cautela, la falta de convencionalismo, la apreciación de la estética y la baja codicia. Los rasgos que Pickering relacionó con la predisposición a la acción climática son más o menos los mismos.

Mujeres y progresistas

Pero no solo el carácter, sino también el sexo y la afiliación política influyen en la predisposición a la acción climática. De hecho, las mujeres y las personas con preferencia por los partidos políticos progresistas se mostraron mucho más partidarias de comportamientos respetuosos con el medio ambiente, como el reciclaje de residuos, la reutilización de artículos y la alimentación vegetariana. Los hombres y los conservadores se inclinaban mucho menos por el ecologismo y echaban otro filete a la barbacoa sin miedo ni remordimientos de conciencia.

Lo bueno es que las personas temerosas suelen estar más en un segundo plano y, desde luego, no son iniciadoras. Sin embargo, cuando se trata de la enorme crisis climática a la que nos enfrentamos ahora, podrían ser los instigadores y los primeros.

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