Fármaco contra el párkinson muestra efectos positivos en ELA: esperanzas contra la enfermedad

Nuevas esperanzas para la ELA: El fármaco ropinirol, utilizado en el tratamiento del párkinson, demuestra ser seguro y ralentizar la progresión de la enfermedad en pacientes según estudio japonés

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una cruel enfermedad en la que la función de los músculos y los nervios falla lenta pero inexorablemente. Aún no se ha encontrado una cura, pero hay nuevas esperanzas: un medicamento contra el párkinson parece ralentizar la progresión de la ELA en más de seis meses.

La ELA, conocida como esclerosis lateral amiotrófica. Comienza con una disminución de la fuerza en brazos y piernas o dificultades para hablar y tragar. Acaba irremediablemente en la cama de un hospital. Ya no es posible hablar, comer ni moverse, y con el tiempo los músculos respiratorios también dejan de funcionar. Los pacientes viven una media de tres años tras el diagnóstico.

Gracias a las células madres

Dado que la ELA no tiene cura, los tratamientos se centran en mejorar la calidad de vida, reduciendo los síntomas y proporcionando cuidados de apoyo. Pero parece que ahora existe una nueva arma contra esta enfermedad debilitante. Investigadores japoneses han demostrado que el fármaco ropinirol, normalmente recetado a pacientes de parkinson, es seguro para las personas con ELA. Y el fármaco funciona: retrasa la progresión de la enfermedad una media de 28 semanas. 

Los participantes en el estudio respondieron de forma muy diferente al tratamiento con ropinirol. El equipo pudo predecir de antemano el efecto del fármaco en gran medida in vitro, analizando en el laboratorio las motoneuronas de las células madre de los pacientes.

“La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) no tiene cura y además es muy difícil de tratar”, afirma el investigador principal, Hideyuki Okano, de Tokio. “Gracias a la tecnología de células madre pluripotentes inducidas (iPSC), pudimos identificar in vitro el ropinirol como posible fármaco contra la ELA. A continuación, probamos este fármaco en la práctica. Ahora sabemos que es seguro recetar ropinirol a los pacientes de ELA y que tiene un efecto positivo en el cuadro clínico, pero necesitamos más estudios para llegar al fondo de su acción precisa. Por eso pronto iniciaremos un ensayo de fase 3”.

Resultados positivos

En la fase 2 del estudio participaron veinte pacientes japoneses de ELA, que padecían la enfermedad desde hacía una media de unos 20 meses y en los que no se encontró ninguna predisposición genética a la enfermedad del músculo nervioso. El ensayo doble ciego, en el que ni los pacientes ni los médicos sabían quién tomaba ropinirol y quién placebo, se convirtió en un ensayo abierto al cabo de 24 semanas, en el que el grupo placebo también pudo elegir el fármaco. 

“Seguimos la evolución de los pacientes durante dos periodos de 24 semanas. Mediante mediciones de la función pulmonar, la fuerza muscular y el movimiento, así como utilizando relojes de fitness y autoinformes, obtuvimos todo tipo de datos sobre la salud, que procesamos y analizamos. Parece que el ropinirol mejora la fuerza muscular y la actividad diaria de los pacientes con ELA, en comparación con el grupo de control”, afirma el neurólogo Satoru Morimoto.

Los que tragaron ropinirol resultaron ser más activos que el grupo placebo en ambas fases del ensayo, decayeron físicamente con menos rapidez y sobrevivieron más tiempo de media. Cuanto más duraba el ensayo, más clara era la diferencia entre los grupos. Por desgracia, no se observó ninguna mejora en la evolución de la enfermedad de los pacientes del grupo placebo que empezaron a tomar ropinirol después de 24 semanas. Así que parece que empezar antes y tardar más merece la pena.

Pequeñas neuritas

Para saber más sobre el funcionamiento del fármaco, los investigadores buscaron marcadores moleculares de la enfermedad. Extrajeron células madre pluripotentes de la sangre de los pacientes y las dejaron crecer hasta convertirse en células nerviosas motoras en el laboratorio. Pronto quedó claro que las células nerviosas de los pacientes con ELA tienen espolones (neuritas) mucho más cortos que las neuronas sanas, pero las neuritas de la ELA crecen más bajo la influencia del ropinirol. “Encontramos una clara relación entre el cuadro clínico de los pacientes de ELA y el estado de sus células nerviosas motoras que cultivamos in vitro”, explica Morimoto. “Los pacientes cuyas neuronas respondían fuertemente al ropinirol en el laboratorio tenían muchas menos probabilidades de empeorar tras tomar el fármaco”.

Plan de tratamiento individualizado

En el estudio, los científicos defienden por tanto, este método, en el que se cultivan células nerviosas motoras y se exponen a la medicación, debería utilizarse en el futuro para probar la eficacia de distintos fármacos. Aún no está claro por qué algunos pacientes responden mejor a los fármacos que otros, pero probablemente tenga que ver con diferencias genéticas. Los investigadores esperan saber más al respecto durante los estudios de seguimiento.

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