Desequilibrio en flora intestinal podría estar detrás del TDAH en niños

Microbios intestinales y TDAH en niños: descubren que un crecimiento excesivo de Candida albicans en el intestino puede estar relacionado con el trastorno, causando un intestino permeable y disbiosis, lo que afecta el eje cerebro-intestino y la salud mental. Investigadores encuentran una posible solución para tratar los síntomas del TDAH a través del equilibrio de la flora intestinal.

Los investigadores han descubierto un crecimiento excesivo de un determinado hongo en niños con TDAH. Y este desequilibrio de la flora intestinal podría explicar por qué estos niños padecen trastornos de atención.

El tracto gastrointestinal humano alberga una inmensa población de microorganismos, como bacterias, virus y hongos. Y no nos equivoquemos, se trata de una colección de verdaderos billones de microbios, cada uno de los cuales tiene una importante labor que desempeñar. Sin embargo, desde hace algún tiempo, los científicos sospechan que esta industriosa población intestinal no solo es importante para la digestión, sino que ejerce influencia a muchos más niveles. 

De hecho, en un nuevo estudio, los investigadores han encontrado pruebas que demuestran que la composición microbiana del intestino puede influir en la susceptibilidad de un niño al TDAH.

¿Qué es el TDAH?

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo. Los niños con TDAH se distraen con facilidad y tienen dificultades para concentrarse. Están muy ocupados (hiperactivos) y a menudo hacen cosas sin pensar (impulsivos). Esto puede acarrearles problemas familiares, escolares y sociales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 5 % y el 8 % de los niños son diagnosticados de TDAH. No existe tratamiento ni medicamento que lo cure, pero sí remedios y terapias para combatir los síntomas. El fármaco más conocido es el Ritalin, cuyo principio activo es el metilfenidato. Para los problemas de sueño, a veces se receta la hormona del sueño melatonina.

En el estudio, los investigadores compararon las heces de 35 niños con TDAH con las de 35 niños sin trastorno de atención. Y esto mostró una clara diferencia en los microbiomas intestinales (la composición de los microbios que viven en los intestinos).

Hongo Candida albicans

Un tipo de hongo era sorprendentemente abundante en las heces de los niños con TDAH. Se trata de un hongo llamado Candida albicans. “Este hongo se encuentra de forma natural en los intestinos, en la piel y en las membranas mucosas”, explica el investigador Liang-Jen Wang. “Sin embargo, el crecimiento excesivo de este hongo puede estar asociado a trastornos intestinales o a hábitos dietéticos poco saludables”. Los investigadores desconocen por qué los niños con TDAH albergan un mayor número de este hongo. Pero es preocupante.

Esto se debe principalmente a que el exceso de Candida albicans en los intestinos daña el revestimiento intestinal. Esto crea “agujeros” en los intestinos, lo que los investigadores también denominan “intestino permeable”. 

“En nuestro estudio, no solo demostramos que los niños con TDAH albergan más Candida albicans, sino que la abundancia de este hongo también conduce a un intestino permeable”, afirma Wang. Las consecuencias de un intestino permeable pueden ser de gran alcance. Las bacterias se cuelan en el torrente sanguíneo a través de estos agujeros “perforados”, lo que puede provocar una desagradable inflamación en todo el organismo, incluido el cerebro.

Disbiosis

Los investigadores sospechan que en los niños con TDAH se ha desarrollado una disbiosis, es decir, un desequilibrio de la flora intestinal. “El cuerpo humano alberga un ecosistema microbiano complejo y diverso”, afirma Wang. “Y nuestro estudio demuestra ahora que la disbiosis del microbioma por un hongo puede afectar a la salud mental. Es posible que el aumento de la permeabilidad intestinal causado por la abundancia de Candida albicans desempeñe un papel en el desarrollo del TDAH”.

Eje cerebro-intestino

Significa que el TDAH, uno de los trastornos del neurodesarrollo más comunes, puede ser el resultado de una flora intestinal desregulada. Y eso, según Wang, no es tan descabellado. “Se ha sugerido que el ‘eje cerebro-intestino’, refiriéndose al vínculo entre la función intestinal, la composición microbiana intestinal y el sistema nervioso central, influye en varios trastornos neuropsiquiátricos”, explica Wang. “Además, se sospecha que la disbiosis, que se refiere a una marcada disfunción observada en el eje intestino-cerebro durante el desarrollo, está relacionada con trastornos del neurodesarrollo”.

Más sobre el eje cerebro-intestino

El eje cerebro-intestino indica una fuerte conexión entre el intestino y el cerebro. De hecho, ambos se comunicarían entre sí sin parar. El eje cerebro-intestino se refiere en realidad a una conexión bidireccional entre los centros cognitivos y emocionales del cerebro y el funcionamiento del intestino. Los científicos lo describen como una comunicación bidireccional entre el sistema nervioso entérico (los intestinos) y el sistema nervioso central (el cerebro). Se sugiere que esta conexión está implicada en el origen y/o desarrollo de varios trastornos humanos. Esto podría estar relacionado con las conexiones físicas a través de millones de nervios, la alteración del microbioma intestinal y la producción y liberación de diversas sustancias químicas (o neurotransmisores) en el intestino.

Esto significa que los microbios intestinales pueden influir en el desarrollo del TDAH. Pero esto no son solo malas noticias. De hecho, también lo hace tratable. De hecho, según los investigadores, es posible restaurar el microbioma intestinal de los niños para reducir los síntomas. “Al reequilibrar la flora intestinal, los síntomas del TDAH pueden mejorar significativamente”, afirma Wang. “Varios estudios clínicos han demostrado que tomar suplementos probióticos puede ser muy beneficioso para las personas con TDAH”.

La investigación sobre el vínculo sugerido entre el hongo Candida albicans y el TDAH continúa. “En un estudio de seguimiento, nos gustaría investigar con más detalle las formas en que Candida albicans podría aumentar el riesgo de TDAH”, dice Wang. “Por ejemplo, queremos ver cómo los elementos tóxicos secretados por el hongo dañan la mucosa intestinal. También queremos estudiar si estos pueden penetrar en el sistema circulatorio humano e incluso en el sistema nervioso central, afectando así al desarrollo neuronal”.

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