Estos pescadores y delfines trabajan juntos para poder pescar más

Los delfines y hombres pescan en sincronía y se ayudan unos a otros a atrapar más peces

Se miran y saben lo que tienen que hacer, los pescadores y los delfines de la costa sur de Brasil: si trabajan en sincronía, ambos pescarán más.

Es un raro ejemplo en el que la interacción entre dos depredadores es mutuamente beneficiosa. Los pescadores que lanzan sus redes en Brasil capturan más si prestan mucha atención al comportamiento de los delfines y viceversa, concluyen los investigadores tras 15 años de estudio de este curioso fenómeno. “Sabíamos que los pescadores observaban el comportamiento de los delfines para determinar cuándo lanzar sus redes, pero lo que no sabíamos es que los delfines también sintonizan activamente su comportamiento con el de los pescadores”, responde el investigador principal, Mauricio Cantor, de la Universidad Estatal de Oregón.

Beneficio mutuo

“Mediante drones y cámaras submarinas, pudimos observar con detalle el comportamiento de los pescadores y los delfines. Por ejemplo, descubrimos que pescan más trabajando en sincronía”, afirma Cantor. “Esto demuestra que la interacción es mutuamente beneficiosa para los humanos y los delfines”. Se sabe que los enjambres de aves y los bancos de peces se mueven a veces de forma sincronizada, pero el comportamiento sincrónico entre especies diferentes, como entre pescadores y delfines mulares, es mucho más raro.

Se considera una tradición cultural en Laguna, ciudad de la costa sur de Brasil. La cooperación sincrónica lleva allí más de 140 años y se transmite de generación en generación tanto entre los pescadores como entre los delfines. La cooperación es específica de esta población de delfines. No se trata de un rasgo genético de los animales, afirma Cantor.

Parte de la cultura

En el pasado, y también recientemente, se han descubierto comportamientos similares en algunos lugares del mundo, pero la práctica está desapareciendo. Los investigadores creen que esta colaboración es tan rara que merece figurar en la lista del patrimonio cultural de la Unesco. “Desde el punto de vista de los pescadores, la tradición forma parte de la cultura de la comunidad en muchos sentidos”, explica Cantor. “Aprenden técnicas de otros pescadores y los conocimientos se difunden a través de una forma de aprendizaje social. También se sienten vinculados a este lugar”.

Según el estudio, puede que el futuro tampoco sea bueno para la pesca sincronizada, ya que la cantidad de mújol (el tipo de pez que buscan tanto los humanos como los delfines) lleva tiempo disminuyendo. Las futuras generaciones de pescadores también pueden perder el interés por esta forma única de capturar peces. “La práctica cesará en el momento en que los delfines o los pescadores dejen de beneficiarse de ella”, afirma el investigador Damien Farine.

No es competitivo

Para comprender mejor la tradición cultural y medir las consecuencias a corto y largo plazo, los investigadores utilizaron drones, hidrófonos y cámaras submarinas. Realizaron estudios demográficos a largo plazo sobre los delfines y entrevistaron y observaron a los pescadores. Así, descubrieron que la búsqueda sincronizada de alimento aumentaba sustancialmente las posibilidades de que tanto los pescadores como los delfines capturaran peces. También pescaron más que cuando salían por su cuenta. Esto tuvo consecuencias positivas para ambas especies: los delfines tuvieron un 13 % más de posibilidades de sobrevivir y los pescadores mejoraron socioeconómicamente.

Se trata de una colaboración inusual y muy poco frecuente. La mayoría de las interacciones entre humanos y otros animales son de naturaleza competitiva. “Pero no en este caso”, dice Farine. “Eso hace que este sistema sea científicamente interesante, porque puede ayudarnos a comprender las circunstancias en las que puede darse la cooperación y (lo que es cada vez más importante en nuestro mundo en rápida evolución) cuándo puede perderse o cambiar de una interacción cooperativa a una competitiva.”

Futuro incierto

Los investigadores subrayan que es necesario actuar para preservar el sistema de cara al futuro. Tanto los delfines como los pescadores dependen de una población de peces fuerte y sana para continuar su relación de cooperación. Y en los últimos años, las poblaciones de peces de la región han ido disminuyendo. También hay menos interés entre la generación más joven por aprender la tradición, afirma el investigador Fábio Daura-Jorge, que lleva 15 años haciendo un seguimiento de la población. “No sabemos qué ocurrirá en el futuro, pero nuestra sospecha (basada en nuestros mejores datos y modelos) es que si las cosas siguen así, llegará un momento en que la interacción deje de ser importante para al menos uno de los depredadores, los delfines o los pescadores”, afirma el investigador.

Se necesitan más peces

Afortunadamente, los científicos también aportan soluciones. En primer lugar, hay que mejorar las poblaciones de peces. El gobierno local debería averiguar por qué ha disminuido la cantidad de mújol y, a continuación, tomar medidas como penalizar más duramente el uso de redes de pesca ilegales. En segundo lugar, hay que concienciar aún más a los pescadores de la importancia cultural y económica de la tradición. Esta práctica puede fomentarse, por ejemplo, pagando más por el pescado capturado con este método. “Este fenómeno en el que la interacción entre la fauna salvaje y los humanos tiene beneficios para ambos es cada vez más raro”, concluye Cantor. “El valor cultural y la diversidad biológica son importantes. Por tanto, debemos preservar la tradición”.

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