El embarazo altera irreversiblemente los huesos de las mujeres

El embarazo cambio, altera o afecta para siempre los huesos de las madres, tener un bebé afecta a los huesos para siempre

El descubrimiento arroja nueva luz sobre el enorme impacto de traer niños al mundo. Los huesos nunca son los mismos después de tener un hijo. Esto es lo que concluyen los antropólogos tras estudiar a los primates. 

La reproducción parece cambiar los huesos de las mujeres de forma permanente y de maneras desconocidas hasta ahora. “Esto demuestra que el esqueleto no es un órgano estático, sino dinámico, que cambia con los acontecimientos de la vida”, explica la investigadora Paola Cerrito.

Estudio

En el estudio, Cerrito y sus colegas examinaron los huesos de macacos machos y hembras que habían muerto de forma natural. El equipo utilizó técnicas sofisticadas para medir la composición química del tejido. Esto llevó a un descubrimiento sorprendente. De hecho, se comprobó que las hembras de macaco que se habían reproducido en su vida tenían una composición ósea diferente a la de las hembras y los machos que no habían tenido crías. En particular, la diferencia estaba en las concentraciones de calcio, fósforo y magnesio. Así, los macacos madre tenían niveles más bajos. Aunque los investigadores no estudiaron a los humanos, sospechan que el embarazo deja huellas duraderas en los huesos de todos los primates.

Huellas duraderas

Por cierto, hace tiempo que se sabe que la menopausia, entre otras cosas, afecta al esqueleto de las mujeres. “Debido a la menopausia, los huesos a veces se vuelven menos sólidos”, explica Cerrito. “También sabemos que los huesos de los astronautas se debilitan por la falta de gravedad”. Que la reproducción afecte a los huesos tampoco es sorprendente, según el investigador. “Sabemos que el esqueleto de una mujer embarazada sirve de almacén de minerales para el feto en desarrollo”, continúa. “Pero lo sorprendente es que esperábamos que las diferencias elementales volvieran a desaparecer con el tiempo. Así que pensamos que los huesos acabarían recuperándose por completo”. Pero resulta que no es así. Así que el embarazo parece alterar irreversiblemente los huesos de las mujeres. “La evidencia de la reproducción queda grabada para siempre en los huesos”, dijo Cerrito.

Concentraciones más bajas

¿A qué se debe exactamente la menor concentración de calcio, fósforo y magnesio? La disminución descubierta está relacionada tanto con el embarazo como con la lactancia. “Como se ha dicho, los huesos de una mujer embarazada son almacenes de minerales”, explica Cerrito. “De este modo, se cubren las necesidades minerales del feto. Aunque la mayoría de los minerales provienen de los alimentos que ingiere la madre, las necesidades del bebé son grandes. Así que parte de ella también la toma el feto en desarrollo del hueso”. Durante la lactancia, el calcio de los huesos entra en el torrente sanguíneo para producir suficiente leche rica en calcio. Actualmente, se desconoce en qué medida las concentraciones de calcio, fósforo y magnesio no vuelven a sus niveles anteriores después del parto y la lactancia.

Sorprendente

Los hallazgos cambian drásticamente nuestra visión del esqueleto. “En la actualidad, los huesos se siguen viendo a menudo como una parte estática del cuerpo”, dice Cerrito. “Un órgano que solo sirve para sostener mecánicamente un organismo. Además, se descompone lentamente y se mantiene en buen estado durante mucho tiempo, incluso después de la muerte”. Pero, como demuestra ahora el estudio, nuestros huesos son mucho más que un “cabrestante” para nuestra carne. Los hallazgos ponen de manifiesto la naturaleza dinámica de nuestros huesos, que se adaptan y responden a los procesos fisiológicos.

Nacimiento de impacto

Por tanto, el estudio amplía nuestro conocimiento del cuerpo femenino. “Proporciona una evidencia adicional del profundo impacto que tiene la reproducción en las mujeres”, concluye Cerrito. “Nos ayuda a apreciar mejor los profundos esfuerzos biológicos y metabólicos que realizan las mujeres”.

Fósiles

Pero no solo eso. De hecho, los apasionantes resultados también podrían ser útiles a la hora de analizar fósiles antiguos. “Ahora sabemos que podemos reconstruir eventos reproductivos pasados a partir de huesos excavados”, dice la investigadora. Y eso es una buena noticia. Los huesos, como ya se ha dicho, resisten bien el paso del tiempo. Así que ahora el hueso se puede utilizar para saber si el organismo se reprodujo.

Además, según la investigadora, el descubrimiento pone de manifiesto la importancia de una buena salud materna tanto prenatal como postnatal. “La salud ósea sigue siendo a menudo ignorada”, dice. “Pero debemos tratar nuestro esqueleto como cualquier otra parte de nuestro cuerpo: ¡necesita cuidados y atención!”

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