Células cancerosas engañan al sistema inmunitario, pero hay solución

Las células cancerosas evaden el sistema inmunológico humano

Las células cancerosas adhieren moléculas de azúcar específicas a su membrana celular, disfrazándose de tejido sano para engañar al sistema inmunitario. Los investigadores han conseguido ahora desactivar este mecanismo maligno en ratones.

El sistema inmunitario humano está normalmente muy bien equipado para deshacerse de las células anormales. Solo cuando ataca a las células sanas, como en la artritis reumatoide o en una reacción exagerada a factores externos, como en las alergias y los eczemas, se habla de una enfermedad (auto)inmunitaria. Sin embargo, algunos patógenos tienen trucos inteligentes en su arsenal y pueden así proliferar bajo el radar, incluso en personas con un sistema inmunológico funcional.

Bajo el radar

Como mecanismo de seguridad, las células sanas tienen funciones especiales incorporadas para que el sistema inmunitario las reconozca y evite un ataque erróneo. Sin embargo, las células cancerosas manipulan estos mecanismos de seguridad utilizando el mismo código molecular que las células sanas. De este modo, los tumores desconectan el sistema inmunitario y se quedan solos.

Inmunoterapia

En los últimos años, las inmunoterapias han revolucionado el tratamiento del cáncer. La inmunoterapia puede activar las células T (como una especie de vacuna) o impedir que las células cancerosas inhiban la respuesta inmunitaria mediante el bloqueo de los llamados “puntos de control inmunitario”. Con la ayuda de proteínas artificiales, o enzimas, las células inmunitarias reconocen de nuevo las células cancerosas como malignas y pueden atacarlas con éxito.

Aumento de la respuesta inmunitaria

“En muchos tumores, sin embargo, solo se han conseguido pequeños éxitos con estos tratamientos. Por eso buscamos nuevas formas de dirigir las respuestas inmunitarias antitumorales con mayor eficacia”, explica el científico médico Heinz Läubli, del Hospital Universitario de Basilea. En un artículo publicado en la revista Science, su equipo, junto con la premio Nobel Carolyn Bertozzi, de la Universidad de Stanford, analiza un nuevo y prometedor enfoque. Al eliminar las moléculas de azúcar de la superficie de las células cancerosas en ratones, los investigadores provocaron un fuerte aumento de la respuesta inmunitaria antitumoral.

Ácido siálico

Se centran en moléculas de azúcar específicas adheridas a la superficie de las células cancerosas, pero también en las células de su entorno inmediato. Estos azúcares denominados ácidos siálicos también se encuentran en las células sanas y son importantes para la comunicación entre células individuales. Sin embargo, los tumores aumentan la proporción de estos azúcares en su superficie para pasar desapercibidos.

Macrófagos engañados

Ciertas células inmunitarias, denominadas macrófagos, reconocen el ácido siálico, un azúcar único, y se convierten involuntariamente en traidoras: dan a otras células inmunitarias cercanas la impresión de que todo está bien. Los experimentos del equipo de investigación en ratones demuestran que las moléculas de ácido siálico pueden eliminarse en gran medida mediante una enzima. Esto significa que los macrófagos vuelven a atacar a las células malignas y ya no impiden que el tumor sea atacado por el sistema inmunitario.

Doble ataque

Analizando detenidamente la función de los macrófagos a nivel molecular, los investigadores consiguieron identificar en ratones qué receptor del macrófago reconoce la molécula de ácido siálico. Si consiguen localizar el equivalente humano de este receptor, podría ser un arma adicional en el tratamiento del cáncer. Con este doble ataque (eliminar la molécula de ácido siálico de la membrana de la célula tumoral y manipular el receptor de ácido siálico en el macrófago) el sistema inmunitario del paciente puede hacer mucho más para eliminar las células cancerosas.

“Combinando nuestro enfoque con los métodos ya existentes para bloquear los puntos de control inmunitarios, pudimos inhibir realmente el crecimiento de los tumores en ratones de laboratorio”, afirma el profesor Läubli. Como siguiente paso, los investigadores buscarán formas de eliminar los azúcares del ácido siálico del tumor y su entorno de la forma más selectiva posible, para no alterar la función de las células sanas y evitar en lo posible los efectos secundarios. Y con ello, la ciencia se ha acercado un poco más en la lucha contra el cáncer.

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