El increíble método que utiliza la bacteria Phytophthora infestans para atacar las plantas de papa

La bacteria Phytophthora infestans atacando una mata de papa

Un equipo de investigadores ha realizado un importante descubrimiento sobre la bacteria Phytophthora infestans, causante de una grave enfermedad vegetal en papas y tomates, que por supuesto puede afectar al rendimiento de las cosechas, a veces de forma grave. Los científicos describen un complejo, pero también fascinante proceso que esta bacteria consigue poner en marcha para perforar las hojas y atacar a las plantas.

Ya se había hecho un descubrimiento en 2021

Según ha informado la Universidad de Wageningen (Wageningen Universiteit en Researchcentrum, WUR), en 2021 un equipo de investigadores de la misma universidad ya había hecho un descubrimiento sobre cómo ataca esta bacteria a la planta, pero en este nuevo estudio se han resuelto algunos de los misterios que los mismos investigadores no habían podido abordar durante la primera investigación.

Phytophthora infestans

El género Phytophthora está formado por bacterias que pueden causar incluso enfermedades devastadoras en diversas plantas de cultivo, como las de los tomates, las papas, el cacao y los pimientos. El miembro más influyente del género en este sentido es Phytophthora infestans. Esta bacteria causa el tizón de la papa y del tomate.

Una bacteria utiliza las gotas de agua para hacer "autostop"

La bacteria utiliza las gotas de agua, que se acumulan en la planta durante la lluvia, para hacer "autostop" y luego activar un ingenioso mecanismo. La bacteria se apoya en una especie de "esqueleto celular", formado por proteínas en forma de hilo, que en menos de diez segundos detecta el contacto con la superficie de la planta y agrupa sus proteínas para formar una estructura con una punta afilada con el fin de abrir literalmente las hojas.

El "cuchillo autoafilable"

Este "cuchillo", que se "autoafila" durante el ataque, está hecho con los mismos materiales que la planta, con la diferencia de que sus hilos de proteína son más fuertes. Lo extraordinario reside también en que la cuchilla permanece afilada durante el proceso de corte, de hecho se hunde más o menos en función de la presión que detecte en la superficie de la propia planta.

No se trata de un sentido del tacto, como el que tenemos nosotros: aquí se trata de simples bacterias sin sistema nervioso. Se trata de una "preprogramación" inherente a las propias moléculas que componen el "esqueleto celular".

La naturaleza demuestra su elegancia en el control de los procesos mecánicos

Se trata, en cierto modo, de un bello proceso con el que la naturaleza demuestra su elegancia en el control de los procesos mecánicos, como explica Joris Sprakel, investigador del Laboratorio de Bioquímica y uno de los autores del estudio junto con Tijs Ketelaar y Francine Govers.

En cualquier caso, estos descubrimientos podrían conducir a nuevas formas de control de estos parásitos, entre otras cosas, porque la proteína que forma el "cuchillo" está presente en las bacterias y no en las plantas: esto hace que estas bacterias sean un objetivo ideal, al menos en teoría.

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